Aguadulce

El cielo y el mar funden
su beso en el azul desdibujado.
Un viento barre la arena
y viste mudo mi piel.
Nada hay previsto y el futuro no está planificado.
Hoy, con apenas un puñado de ilusiones, soy feliz
y mañana, tal vez pasado,seré como ahora,
algo más del ayer y, de nuevo,
un pálpito de locura de vida.

45-96


Siento cómo me explotan los versos y me rompen
y se arremolinan en mi mente
y se apoderan de ella
y juegan a salir
y a entrar
y ellos
y yo
y ayer
y hoy
y me acompañan
y dios quiera que mañana también.

El Hierro Una isla para soñar

Bastan 278 kilómetros para que la naturaleza juegue todas sus cartas, desde campos desiertos de lava hasta bosques de pinos y laurisilva. La isla de El Hierro, una de las islas Canarias, la más apartada de la costa africana, y la más joven pese a su antigüedad de 1,2 millones de años, es de origen volcánico y en las distintas fases de formación fue tomando el aspecto de “Y” que tiene actualmente.

Cristóbal Colón recaló en ella en su segundo viaje a América para aprovisionarse de agua y alimentos y en espera de mejores vientos para su flota. Permaneció en la isla, todavía habitada por indígenas, durante 17 días y reanudó la navegación un 3 de octubre de 1493.

Desde 1996 se está llevando a cabo un programa de desarrollo sostenible a través de varios proyectos que pretenden convertir la isla en un modelo, a escala real, de cómo aunar desarrollo humano y social compatibilizándolo con la conservación del medio, el entorno y las tradiciones.

En el año 2000 fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO y este hecho junto a lo alejado de su emplazamiento geográfico la han convertido en un pequeño paraíso para amantes de la naturaleza y del senderismo.
Sus dos municipios, Valverde y Frontera, cuentan con una población de algo más de 10.000 habitantes por lo que las excursiones por sus carreteras, en muy buen estado aunque de doble dirección, son casi en solitario y el turista se encuentra con la naturaleza frente a frente en un silencio solo quebrantado por el susurro del viento y el canto de alguno de los pájaros fringílidos, canarios, abubillas, jilgueros, petirrojos, mirlos, paseriformes, tórtolas, halcones, águilas, palomas, búhos chicos, codornices, perdices, lechuzas, cernícalos o gaviotas que pueblan sus cielos.
Como la isla es muy montañosa sobre todo teniendo en cuenta su área, conviene alquilar un vehículo si no se va en una excursión organizada por algún tour operador. La cumbre más alta es el Pico de Malpaso con 1500 msnm así que los recorridos implican un continuo subir y bajar empinadas carreteras pero con una vistas panorámicas que cortan la respiración.

El clima es bastante homogéneo todo el año y las temperaturas en el invierno suelen estar en torno a los 20 grados en la costa norte. Llueve en escasas ocasiones y cuando lo hace es en las zonas más altas donde la temperatura puede llegar a descender hasta los 10 grados en el invierno. Por ello no hay ríos y los cultivos se nutren del riego artificial que está canalizado por toda la isla. La temperatura del agua del mar se mantiene a 18º en invierno y a 20º en verano y las diferencias de altitud se traducen en una media de 26º en la zona norte en el verano y unos 30º en el sur, la costa más árida.

Visita de la isla en dos días

Día primero: de Valverde al Pozo de la Salud
El recorrido de la isla es fácil de hacer en coche. Si hemos elegido pasar nuestra primera noche en Valverde, capital de la isla o en otro lugar, recomendamos hacer las reservas por Internet o con cualquier agencia de viajes con antelación ya que el número de plazas hoteleras es limitado.

Yo elegí el Hotel Boomerang situado en una de sus empinadas calles que a ratitos se asoman al mar. Es un dos estrellas pulcro y muy nuevo, con baño en las habitaciones y posibilidad de desayunar un exquisito zumo de naranja, u otra fruta de las cultivadas en la isla, café de primera y una barrita de pan tostado con ajo y aceite de oliva y sal. En la isla hay buenas plantaciones de otros cítricos, plátano, piña, papaya, aguacate, uva, melocotón y albaricoque, higos y almendras.

Un desayuno alternativo para golosos puede hacerse con las famosas y exquisitas quesadillas herreñas, un dulce a base de huevos, anís, leche, harina y queso herreño. El queso, con denominación de origen se elabora con leche de oveja, de cabra y de vaca y se exporta solo al resto del Archipiélago y a la Península.

Otra opción próxima al Puerto de la Estaca o al aeropuerto es el Parador Nacional Timijiraque enclavado en una bella playa de arena negra donde justo hace un siglo se situaba el meridiano 0 antes de que se cambiara al de Greenwich. Se trata de un cuatro estrellas, con el único inconveniente de que la carretera por la que se accede al hotel se corta un par de kilómetros más arriba y para cualquier recorrido hay que regresar a la Estaca o a Valverde. Pero si se van a pasar varios días en la isla y el bolsillo se lo permite, no lo duden.

Por la mañana recojo mi coche de alquiler y salgo en dirección sureste camino de El Pinar y La Restinga. El paisaje es cambiante y los tonos de las laderas también. Conforme se asciende hacia El Pinar desde Valverde se hace patente que el nombre no se lo han puesto en balde. En la costa este la paredes de los acantilados son oscuras, rojizas amarillas como el oro, ocres, mientras en el norte, en el Golfo, el verde llega hasta la carretera y amenaza con invadirla.

Llama la atención la extrema limpieza y la magnífica señalización, los muchos miradores con zona de aparcamiento donde las vistas panorámicas cortan la respiración, y para amantes de “hacer camino al andar” senderos perfectamente indicados.

El mirador del Pinar y el descenso a la Restinga es de una belleza sobrecogedora. El pueblo cuenta con un puerto pesquero a donde llegan las capturas de sargos, cabrillas, morenas, viejas y listados.

En el camino a La Restinga surgen como un paisaje fantasmagórico los Lajiakes, cráteres volcánicos que han adoptado formas fantásticas emulando un mar de troncos retorcidos. Es un espectáculo único.

Desde la Restinga hay que ascender nuevamente y adentrarse por los pinares que han dado nombre al pueblo para cruzar hacia el Valle del Golfo por el Brezal, la cresta de la isla. Un recorrido en el que dominan los verdes de pencas, ágaves y hayas gigantes que se entremezclan con los de las sabinas, ya escasas pero muy abundantes en otro tiempo, los pinos, el brezo y una selva densa de Laurisilva.



Desde el mirador de Bascos surge espléndida la vista del Valle del Golfo, con sus 14km en cuyo extremo norte el mirador de La Peña, construido por César Manrique, artífice de la recuperación de la isla de Lanzarote, ofrece otra vista incomparable. Parece una oquedad en la montaña y de hecho lo es pues surge en el periodo medio de erupciones entre los años 4000 y 1000 aC debido un derrumbamiento del terreno que provocó un enorme tsunami.

Estamos en el municipio de Frontera con su pueblito en el que destaca ya desde lejos la Iglesia de la Candelaria con un campanario exento desde el que la vista de El Golfo, ya inmerso en él, es también excepcional. El lugar es perfecto para un almuerzo a base de “papas arrugás” (pequeñas y hervidas con piel en agua de sal) con mojo picón (a base de pimentón, ajo y aceite) o mojo verde (con cilantro, ajo y aceite) que los isleños acostumbran a tomar acompañadas de algún pescado local o carne.

Con el estómago lleno prosigo hasta mi próximo alojamiento: el Pozo de la Salud, junto a Sabinosa, un hotel tres estrellas balneario, al borde del mar, delicioso, situado en las proximidades del Valle del Golfo en dirección al sur de la isla por su cara norte.

El hotel incluye una oferta termal a base de vendas frías y envolturas de chocolate, te y otras sofisticadas variedades y masajes que comprenden el de piedras volcánicas.

La luz permite aún en invierno ver con luz de día hasta pasadas las 18h así que todavía se puede seguir camino al sur de la costa para visitar al atardecer la bellísima playa del Verodal de arena de lava, negra.

Ahora el paisaje es pura lava, grandes farallones se adentran escarpados en el mar exponiendo sus vientres y concavidades a las espumas de las olas que se abalanzan sobre ellos. No obstante la aridez del paisaje, en la playa del Verodal las plantas autóctonas, yucas, chumberas, están florecidas. Aquí tuvo lugar la única erupción de la que tenemos documentos, fue la del volcán Lomo Negro, en 1793 junto con un fuerte terremoto.

Hasta aquí han sido 160 kilómetros intensos, a unos 20km/h dejando que la naturaleza invada todos los sentidos así que de regreso al hotel cierro el día con el del gusto probando en su coqueto comedor una copa de semiseco blanco herreño con denominación de origen afrutado y exquisito, junto a un delicioso queso herreño semicurado con un saborcito a ahumado que encandila el paladar. Los vinos Viña Frontera cuya uva se cultiva en el Valle del Golfo cubren toda la gama desde el blanco al tinto, rosado y dulce y se exportan a la Península.

Día segundo: de los Roques de Salmor en el Valle del Golfo a Tamaduste y la Caleta
Camino del mirador del Pozo de las Calcosas y de Echado, un pueblito que me recomienda cariñosa la recepcionista indicándome que hay bellísimas casas construidas respetando el entorno y recuperando materiales herreños, se puede pasar ahora por el nuevo túnel de casi 3km de longitud que permite llegar a estos dos destinos sin retroceder así que me acerco primero a los Roques de Salmor, dos islotes que son Reserva Natural Integral, en el extremo norte del Valle del Golfo donde se encuentra el Hotel más pequeño del mundo “Punta Grande”, con tan solo tres habitaciones y los Bugalows Roques de Salmor. Está situado en un espigón sobre el mar entre acantilados batidos por olas que se estrellan contra los riscos de un negro brillante como el acero. Es la zona llamada Las Puntas. Es en esta zona donde aún se conservan ejemplares del lagarto gigante, de hasta 75 cm de longitud y único en su especie.

El túnel que conduce al otro lado del Golfo atraviesa una montaña volcánica, luego viene el descenso hasta el Pozo de las Calcosas, pronunciado, pero vale la pena la vista desde el pueblito con su Iglesia diminuta y luego subir a Echado. El camino es confuso, no está bien señalizado desde esta parte de la isla pues se supone que la mayoría de la gente llegará desde Valverde pero perderse por sus vericuetos de viñas y chumberas forma parte del atractivo del recorrido y cualquier lugareño puede indicar el camino.

La carretera sigue luego hasta el Tamaduste y la Caleta dejando a un lado Valverde adonde ya no es preciso entrar si no se desea. El primero, al pie del acantilado, al este de la isla, forma una especie de piscina natural protegida por su proximidad a la vertical y el segundo, lugar de veraneo y muy próximo al aeropuerto y al Puerto de la Estaca, está en plena remodelación con un paseo marítimo en madera de teca y piscinas artificiales públicas construidas sobre las rocas junto a las aguas marinas de un gusto delicado y modernista.

Y si después de todo esto se enamoran de la isla, aún les quedará por ver el Garoé (árbol de la vida), el lagartario próximo a Frontera, la Ermita de la Virgen de los Reyes y otros muchos encantos para paladares exquisitos.


Cómo llegar y cómo alojarse
La isla cuenta con Aeropuerto y un Puerto Marítimo a los que se llega con facilidad desde las islas próximas, Tenerife, la Gomera o la Palma. Dos ferrys, uno rápido con las líneas de Fred Olsen y otro más lento (2 y 4horas respectivamente desde el puerto de Los Cristianos en el sur de Tenerife) con la compañía de ARMAS, nos acercan al Puerto de la Estaca en El Hierro. La compañía Fred Olsen facilita también el traslado desde la capital tinerfeña, Santa Cruz de Tenerife, en el Norte de Tenerife, pero también existe transporte público.

En el verano hay conexión diaria con la isla pero en el invierno los sábados no es posible regresar de El Hierro a Tenerife.

Hay vuelos internacionales a los dos aeropuertos de la isla de Tenerife, Los Rodeos en el Norte y el Reina Sofía en el Sur a tan sólo 20 minutos de taxi del Puerto de los Cristianos.

En el Puerto de la Estaca y en el Aeropuerto de El Hierro hay taxis y unos 20 minutos de recorrido hasta Valverde o unos 15 al Parador Nacional.


Binter Canarias
Aéreo
Teléfono: (34)902.391.392
web: http://www.binternet.com/

Islas Airways
Aéreo
Teléfono: (34)902.477.478
Líneas Fred Olsen
Marítimo
Teléfono: (34)902.100.107
web: http://reservas.fredolsen.es

Sociedad cooperativa Transportes Viajeros Isla de El Hierro
Terrestre
Ver recorridos y horarios de guaguas

Naviera Armas Marítimo www.navieraarmas.com

Más información práctica en la web del cabildo Insular
http://www.elhierro.es/
Para alojarse
http://www.canary-travel.com/index-es.html

Una joya en el corazón del Sahara


El Parque Nacional del Tassili
El mayor museo al aire libre del mundo de pinturas rupestres


"El desierto no se cuenta, se vive”, decía el malogrado escritor nigeriano y reconocido líder tuareg Mano Dayak, responsable de localizaciones de la película El cielo protector, basada en la novela de Paul Bowles. Y no le faltaba razón pues no hay palabras capaces de hacer resucitar el impacto de sus paisajes.

Situémonos en el sudeste de Argelia; entre Libia, Níger y Mali se encuentra posiblemente el mayor museo al aire libre del mundo de pinturas rupestres prehistóricas. Más de 15.000 dibujos y grabados, cuyo origen se remonta al año 10.0000 a.c., ornamentan lo que hoy es un desierto rocoso en el Parque Nacional Tassili N´Ajjers, incluido desde 1982 en la Lista de bienes del Patrimonio Mundial por la UNESCO por su valor geológico, de una abrupta belleza que invita por sí misma al turista de aventura.

Recorrer este paisaje lunar guiados por expertos Tuaregs, los “hombres libres”, como se autodenominan, nos permite revivir los primeros siglos de nuestra era a través de las escenificaciones de migraciones, de la climatología, de la vida cotidiana de los habitantes de la Edad de Piedra del Sahara, en otro tiempo bañado por abundantes ríos y bendecido con verdes pastos y ricas cosechas.

Pero como sucede con todo lo bueno es preciso hacer méritos para alcanzarlo, y llegar a la meseta del Tassili no es la excepción.

Argelia es un país con una democracia joven. Sus habitantes hablan en su mayoría francés, además de árabe, debido a la colonización francesa que terminó en 1965, son gente amable de una eficacia poco occidental, cargada de reglas de seguridad y protección cuya utilidad puede ponerse en tela de juicio. Aquí los Tuareg, los hombres que se cubren el rostro en lugar de hacerlo las mujeres a partir de la pubertad, forman una población de unos 25.000 habitantes.

No podemos entrar al país con prismáticos, están prohibidos y serán requisados en el aeropuerto hasta la salida. No podemos llevarnos nada que se considere parte de su patrimonio (incluidos saquitos con arena del desierto).

La ascensión a los parajes donde se encuentran las pinturas más conocidas de la “Meseta de los bueyes” (Tassili N´Ajjers en la lengua de los tuareg, “tamahaq, tamajaq, o tamasheq”) es dura para quienes no están acostumbrados a hacer marchas, a realizar subidas sin caminos marcados y por terreno pedregoso o para quienes el calor es un inconveniente, pero el espectáculo geológico y artístico merece cualquier esfuerzo.


Djanet: la puerta del Tassili N´Ajjers
Volamos rumbo a ese ansiado destino 1.500 kilómetros al sudeste, próximos a la frontera con Libia, desde la única capital del mundo que posee tres teleféricos, Argel, hasta el corazón del Sáhara, un desierto de ocho millones de kilómetros cuadrados, hasta alcanzar el aeropuerto de Djanet.


Djanet, con unos cuantos miles de habitantes, es el oasis más próximo a la zona por la que se asciende al macizo de 114.000 km cuadrados donde se encuentran las pinturas rupestres objetivo de nuestro viaje. En él tienen sede las agencias de viaje que organizan las visitas al Parque Nacional del Tassili N´Ajjers, con un pequeño museo etnográfico, un zoco con algo de artesanía local y un solo hotel, el Zriba, con algunas habitaciones con ducha.

A las afueras otro Hotel el Tenere, de parecida categoría, con aire acondicionado, pero sobre todo situado en un enclave en el que se disfruta de unas hermosas vistas del macizo al que ascenderemos por la mañana.

Temprano, aunque no lo suficiente pues ya el sol está calentando, comienza la ascensión al macizo de formación volcánica de unos 480 km de longitud, por el puerto de Tafalelet y conviene saber que nuestro objetivo se encuentra a 1.400 metros s.n.m y que partimos desde unos 1.000.

Los guías tuareg nos proporcionan la comida y el agua mineral necesaria pero cada cual debe transportarlo. Es bueno beber poco, llevar algún humidificador para las fosas nasales, protector solar de protección 30 o más, gafas de sol, calzado muy cómodo y resistente para caminar entre piedras de gres en un ascenso sin senderos donde a veces es preciso trepar. Unas cuatro horas con varias paradas para recobrar el aliento y para tomar un bocado que nos permita recuperar el azúcar que perderemos en el esfuerzo, nos separan de una gran planicie por la que caminamos cuatro horas más sobre un suelo de piedra volcánica.

La comida para toda la estancia en la meseta y el equipaje irán en burros que suben por un camino más largo y menos escarpado.


El paisaje es sobrecogedor por lo abrupto, pero como el calor va apretando conforme avanza el día es preciso no detenerse más que lo imprescindible para recobrar el resuello o para impedir que nos afecte el mal de altura. Es mejor no preguntar nunca ¿cuánto queda? La respuesta, si la hay, además de una sonrisa, será imprecisa y poco informativa pero absolutamente real, pues cada grupo, cada persona, tienen un ritmo y hay que respetarlo. En un recorrido que los tuareg pueden realizar en 1 hora, nosotros tardamos el triple.



El ritual de los tres tes
Por fin llegamos a nuestro campamento dejando atrás quebradas, cañones y gargantas que en otro tiempo fueron testigo de verdes valles transitados por pueblos casi siempre nómadas.

Los burros ya han llegado y el cocinero prepara la cena mientras otros ayudantes se ocupan del te.

Los tuareg beben tres tes con hierbabuena y azúcar: se dice que el primero es amargo como la muerte, el segundo fuerte como la vida, el tercero dulce como el amor. Dicen también que aquel que habiendo llegado en el momento de prepararlo no desea participar del ritual, ha de avisar pues si no dice nada y no los bebe, estará obligado a pagar por ellos.

La cena llega inmediatamente después, harira (la sopa), pollo con patata y verdura en salsa, dátiles de postre, a la luz de la lumbre con la que han cocinado y de un pequeño candil de gas amén de una luna casi llena. Enseguida del corro de nuestros acompañantes tuareg comienzan a surgir cánticos y percusión con los bidones de agua vacíos, mientras otros miembros del equipo de acompañantes nos montan las tiendas.

El cielo pintado de estrellas con la constelación de Orión velará nuestros sueños y el silencio se hará rumor.

Tamrit y Sefar
Amanece a las 6 y hace bastante fresco a pesar de estar a finales de abril. Tras el desayuno con pan tostado al fuego y café de puchero salimos para ver las pinturas de Tamrit. Las dataciones están aún sometidas a debate. Entre las más modernas de esta zona se encuentran las figuras de las mujeres con falda.

Desde que el explorador francés Henri Lhote estudiara el Tassili en 1956, los expertos las han clasificado con arreglo al tipo de imagen más representativa en cuatro grupos: el Cazador (6000 a 4000 a.J.C, mediados de la Edad de Piedra); el Pastor (4000 a 1500 a.J.C finales de la Edad de Piedra); el Caballo (1500 a 600 a.J.c); y el Camello (a partir del 600 a.J.C) cuando el Sáhara ya era prácticamente un desierto.

Abrigadas de la erosión del agua y del viento en las oquedades de las formaciones rocosas, reproducen escenas de la vida cotidiana, algunas sorprendentes por lo inmutable de su reiteración a lo largo de los siglos, como la figura del hombre en actitud de pegar a la mujer, si bien las más abundantes escenifican el cuidado del ganado o participación en actos sociales.



Se trataba en un principio de cazadores pues las imágenes no recogen figuras de animales domésticos y en cambio el Bubalus Antiqus (extinto hacia el 5.000 a.c.), las jirafas y otros grandes animales africanos aparecen con profusión.


Coincidiendo en parte con este momento estaría lo que otros científicos como Lhote han denominado el periodo de las Cabezas Redondas con un gran contenido simbólico que sería consecuencia de manifestaciones de orden ritual o religioso. Este es el caso de una de las representaciones más conocidas, el llamado Gran Dios, situado en la zona de Sefar, adonde llegamos por la tarde tras una buena marcha de varias horas.

El regreso y la visita del Oasis Ihr
De regreso a Tamrit encontramos a los burros y nuestro equipo de acompañantes en el mismo campamento de la última vez. Nuestro guía, Laid, nos conduce con increíble precisión, girando en puntos donde una piedra, un montículo de arena más rojiza o alguna acacia semiseca son la única referencia para cambiar el rumbo. Seguimos viendo pinturas en Tan Zumaitek por la tarde tras haber cruzado la zona de Tin Tazarift (más planicie de suelo volcánico) y a la mañana siguiente nos despedimos del pequeño pájaro del desierto, el mula mula, una tarabilla blanca y negra, que nos ha acompañado en todas nuestras paradas y se dice que siempre es portador de noticias. Luego comenzamos el descenso.

La ducha en el Tenere se agradece más que si se tratara de un hotel de lujo y este placer no es más que un pequeño anticipo de nuestra excursión al día siguiente al Oasis Ihr.

Apenas 200 kilómetros nos separan de este bello paraje pero es preciso casi el día completo para alcanzarlo pues buena parte de ellos se realizan a través del desierto de arena.

En el camino una magnífica sorpresa: los grabados de Tin Teghert en la depresión de Dider. Aquí hay un vigilante que nos “invita” a descalzarnos para poder pisar sobre la piedra en la que se dibujaron bueyes, jirafas, gacelas, con magnífico trazo y nitidez. Algunos de estos animales tienen grandes dimensiones (incluso mas de cinco metros) y en el interior alojan multitud de pequeños diseños.

Seguimos camino a Ihr y comemos bajo una espléndida acacia que casi en solitario adorna la gran extensión de arena en la que unos cuantos dromedarios descansan impasibles bajo el sol. Mahdi, nuestro conductor y guía, nos muestra el libro que ha editado con una artista francesa con los proverbios tuareg que el conserva en su memoria. Leemos y comemos y, mientras descansamos, Mahdi se ocupa de preparar los tres tes.

Alcanzamos el oasis al atardecer y nos acomodamos en el único “camping”. La “ducha” es un cuartito efectivamente con un plato de ducha pero sin agua corriente por lo que el sistema es echarse un cubo de agua del tiempo (es decir más que templada) por encima. Una serie de cabañas circulares de barro y piedra con techumbre de paja y suelo de arena completan el camping y preferimos dormir bajo el techo del mundo desde el que miríadas de pequeñas luces nos alumbran.

Mahdi nos enseña juegos de inteligencia y astucia y por la mañana nos despierta el olor al café de puchero que nos ha preparado precediendo unos minutos a nuestro baño en las frescas y limpias aguas del oasis.

Todavía con el pelo húmedo emprendemos el regreso y comemos bajo otra acacia próximos a una planta a la que Mahdi denomina kranka (Calotropis Procera). Aunque de hermoso aspecto, su savia blanca es altamente venenosa y puede producir ceguera, pero los dromedarios comen su fruto hueco, parecido a un mango verde.

Con el calor nuevamente adherido a nuestro cuerpo proseguimos camino. El cielo empieza a enturbiarse y apenas se distingue de la línea de arena del horizonte. Poco a poco se nos echa encima y ya no vemos nada más que una masa turbia de aire. Mahdi tiene que detener su Toyota 4x4, la arena azota los cristales y envuelve nuestro proverbial refugio. Pensamos que se trata de una tormenta de arena pero Mahdi nos saca del error: solo se trata de una ventisca.

Durante algunos minutos la visibilidad es nula y cuando por fin vuelve a distinguirse el gris del asfalto y reanudamos la marcha, poco a poco la arena va siendo reemplazada por una fina lluvia que embadurna todos los cristales. Lo de menos es que las escobillas del limpia parabrisas no funcionan.

Bañados en fina arena, pero sin nada que lamentar, llegamos a Djanet donde pasaremos la noche previa al recorrido por las dunas de Erg Admer.

El desierto de Tikoubaoun, lecho marino, y las dunas de Erg Admer
Los macizos de dunas constituyen el 20 por ciento de la superficie del Sahara palabra que, por cierto, en árabe significa desierto.

Por la mañana nos encaminamos hacia una tumba cuya leyenda mantiene que en ella se encuentra una mujer embarazada que iba en una caravana de 200 o 300 dromedarios en los tiempos de las grandes migraciones. Al acercarse a pocos metros de una gruta que decían que estaba maldita, la mujer falleció antes de dar a luz. Allí mismo se dilucidó si podrían sacar al bebé pero finalmente decidieron enterrar a ambos. Según la leyenda el bebé salió del vientre materno y se dirigió gateando hasta la gruta. Cada mañana las huellas de un bebé se veían marcadas en el recorrido que iba de la gruta a la tumba y en sentido inverso y desde la gruta se oía un llanto de niño.

Llegamos por la tarde a las dunas donde pasamos noche tras una espectacular puesta de sol que contemplamos encaramados a una de sus crestas. La arena bajo nuestras tiendas y el cielo estrellado son los únicos acompañantes de la despedida.

De vuelta a Djanet nos detenemos ante una tumba prehistórica con piedras colocadas en forma circular y más adelante en una de las zonas en las que mejor se aprecian, sobre un suelo calizo, fósiles de caracoles marinos, testimonio indudable de lo que un día, hace miles de años, fuera lecho marino.

Recomendamos:
Los grupos suben al Tassili desde el 21 de septiembre hasta finales de abril
Hay que llevar ropa de algodón y preferiblemente de manga larga y pañuelos para cubrir el cuello
Algo para cubrir la cabeza
Mochila
Protector solar fuerte y protector labial
Algún spray nasal para humedecer
Calzado resistente y cómodo
Calcetines
Ropa de abrigo para la noche sobre todo en la época invernal
Toallitas húmedas para el aseo en el desierto
Gafas de sol
Lentillas desechables para quien las utilice
Tiritas especiales para ampollas
Un pequeño botiquín
(mercurio cromo, gasa, venda para torceduras, crema antiinflamatoria, crema para quemaduras solares, antidiarreico)


ESPAÑA


91 473 83 98 - 91 298 76 43

ARGEL
Agencia de Viajes
Volga Voyages en Argel
09 Roue Neuve Bouzareah ALGER
Tel/Fax +213 (0) 21 90 23 41
Email:
volgavoyages@yahoo.fr
Contacto: RADJEB Djamel

Restaurante El Djenina (El Jardín)
10 Rue Franklin Roosevelt
ALGER
Tel. 213 (0) 21 74 40 26

DJANET
Hotel Tenere en las afueras de Djanet
Ducha en las habitaciones y aire acondicionado
Comida razonable

Comer en el reino de la Pacha Mama

En un mundo en el que la gastronomía ha pasado a formar parte fundamental de la cultura y del acervo de cualquier viajero que se precie de serlo, Perú se ha abierto un merecido lugar entre los países del globo que poseen una mayor riqueza y variedad de platos. No podía ser menos en el reino de la Madre Tierra, (la Pacha Mama en quechua), en el que se cultivan más de 4.000 variedades de patata, alguna de las cuales llegó tras la conquista española a Europa, gracias al cielo, o 35 variedades de maíz, más que en ninguna otra parte del mundo, y donde no faltan mariscos, pescados, carnes, verduras y frutas cuyo origen se remonta con frecuencia a épocas anteriores a los incas.

Como consecuencia de esta riqueza y en prueba de la calidad de su cocina, el chef peruano Gastón Acurio (fundador con su esposa del famoso restaurante Astrid y Gastón, en Lima) ha protagonizado con todo éxito la IV Cumbre de Gastronomía Internacional Madrid Fusión, en la que representaba, no ya a su país, sino que fue el único latinoamericano en el encuentro reconocido como el evento más destacado a nivel mundial en este ámbito y donde presentó un mero con crema de olluco, salsa criolla de ollucos crudos y ollucos confitados con salsa de maíz morado con ovación de los asistentes.

También estuvieron presentes otros dos compatriotas suyos Toshiro Konishi, encargado con el español Sergi Arola de la cena de inauguración y Emilio Vivanco que ganó por segundo año consecutivo el premio de cócteles con “Nasca”, muy oportuno cuando acaba de descubrirse un nuevo dibujo en el desierto próximo a Ica. Pues bien, Nasca estuvo preparado con Pisco Santiago, Mosto Verde, limoncello italiano, Sirope de Monin de Rosas, zumo de lichis y agua Perrier congelada.

Pero no es necesario haber pasado este año por el encuentro cumbre de la gastronomía mundial para saber cómo se come de bien en el Perú; bastaría con echar un vistazo a la cantidad de webs en las que se habla de la comida de los descendientes de los incas, o como en mi caso, darse un paseo por ese hermoso país lleno de contrastes en sus gentes y geografía, origen de esa amplia gama de platos y sabores y ese gusto por la comida que han dado lugar a los múltiples restaurantes, chifas y chicherías que pueblan las calles de Lima, Arequipa, el Cusco,o cualquier ciudad, donde comprobamos en una realidad nada virtual que a los peruanos les encanta comer y además lo hacen muy bien, a pesar de que aún no gozan del reconocimiento internacional que su calidad merece.

En el reino del Pisco Sour, rocotos, ají amarillo, cuy, anticuchos, cebiche o arroz con camarones
En el reino del Pisco Sour, al que en vaso grande llaman Catedral, y dicen que fue inventado por un barman del Hotel Maury, próximo a la Plaza de Armas de Lima, bebida casi obligada antes, en medio o después de una buena comida, tienen cabida los rocotos (pimientos) rellenos, el ají amarillo (picante) como salsa para acompañar papas, yucas y pescados, el cuy, variedad de conejillo de Indias característico de la ciudad “Ombligo del mundo”, cosco en lengua quechua, el cebiche, el arroz con camarones y un sinfín de sopas, salsas y platillos con protagonistas tan delicados como la alpaca para hacer brochetas o fileteada, donde los acompañamientos habituales son a base de papas, de quinua y de arroz.

Los reyes siguen siendo el cebiche de pescado o marisco casi siempre del día, macerado con limón y especialidad de los lugares costeños mientras en las montañas priman las sopas, y los piscos. Algunos de los más premiados son Biondi–Quebranta 2004 de Deagrosur; Pisco Puro Torontel de Rosa Margarita Bravo Vda. De Elías; y Bodega El Carmen, Pisco Viejo Tonel, Acholado de Viejo Tonel y el Gran Pisco Quebranta 2004 de Viña Ocucaje, sin olvidarnos de los tintos y blancos de Tacama cuyos viñedos ocupan una extensión de 180 hectáreas en el valle de Ica, a 300 kilómetros de Lima.

Y por si a alguien aún le quedaba la duda de ir a degustar los manjares de la capital, no se vuelvan sin entrarle a los postres y muy en particular al Suspiro limeño a base de dulce de leche, huevo, oporto y merengue. ¿A que ahora sí se les hizo la boca agua?

Son muchos los lugares en los que se puede comer rico en Lima, donde se ha desarrollado una cocina chino-peruana denominada chifa, y también la cocina nikkei, que integran lo mejor de la gastronomía asiática con el aroma y los ingredientes más autóctonos del Perú pues los chinos y japoneses que se afincaron en estas tierras no consiguieron domar el paladar de los peruanos y fueron incorporando poco a poco en sus platos los sabores locales hasta crear una nueva cocina que apenas se parece ya a la del país de orígen. Un buen ejemplo lo tenemos en el arroz chaufa.

“Los pescados capitales”, donde comer no es pecado a pesar de todo
La mayoría de los restaurantes más conocidos de Lima se encuentran en dos de los cuarenta y tres distritos de Lima: Miraflores (en su día un balneario) y San Isidro, cuyo nombre procede del Conde que compró los terrenos en 1777 y uno de los pulmones de la ciudad por la cantidad de verde y olivos plantados.

Uno de los lugares más apreciados es en estos momentos Los pescados capitales, en Miraflores, un lugar donde solo podrán comer al mediodía y habrá que reservar porque está muy solicitado. Carta original con nombres de “pecados” para los “pescados” y especialidad con nombre de conquistador, pero no español: Rissotto a la Bonaparte.

Los pescados capitales
Especialidad en pescados y mariscos. Mucho más que una cebichería.
Avda. La Mar 1337
Miraflores
Lima
Tel. 4218808
Tiene de curioso que la lista de platos va asociada a los pecados capitales, la vanidad, la gula, la ira, la soberbia… y a cada uno le puso texto para la publicidad un reconocido escritor peruano Aquí transcribimos uno de ellos.

La Gula , por Alonso Cueto
Si toda obra de arte consiste en el encuentro sazonado de dos contrarios, la gula es el encuentro del fondo del mar y el fondo de la tierra. El lugar de encuentro es el plato, un escenario de contrastes y contradicciones felices donde se mezclan lo salado y lo dulce, lo suave y lo duro, lo sólido y lo húmedo. La cebolla blanca en media luna, el aceite de oliva, el vino blanco, la crema de leche son los acompañantes de este encuentro de los personajes fundamentales del mar y del subsuelo. La chita ha conservado su piel, lo que le agrega un toque salvaje a su mansedumbre de sabores. El comentario de este encuentro es una guarnición de legumbres, cuyo color ilumina el plato en oposición a las tonalidades esenciales -el blanco, el plateado, el amarillo-, de los personajes principales. Un baño de salsa de vino tinto, lea&perrins, ajo crocante y perejil deshidratado cortejan este matrimonio en el que la gula es bendecida por los sacerdotes de esta cocina.

Otros lugares recomendados en Lima:

Astrid & Gastón
Cocina internacional
Calle Cantuarias, 175. (Miraflores).
Tef y fax 444 1496
La pareja formada por Astrid Gutsche y Gastón Acurio han conseguido abrir varios establecimientos, tras el limeño en 1994, (también en Caracas, Santiago de Chile, Bogotá y Quito) cuya fama ha trascendido allende los mares. Algunos destacados entre todos sus magníficos platos en Lima: los erizos en tempura y los postres, en especial el Suspiro Limeño. La carta de vinos es excelente. El edificio de estilo colonial se encuentra en una tranquila calle de Miraflores.


Segundo Muelle
Marisco y sobre todo cebiche y tiradito

Av. Carnaval y Moreyra 605
San Isidro
Telf: 224-3007

Avda Conquistadores 490
San Isidro
Tel 2227272 Telf: 421-1206

Av. Rivera Navarrete 530
San Isidro
Telf: 221-1499

Frente al Parque del Amor en Malecón Cisneros 156
Miraflores
Tel. 2415040

Tiene en su haber premios consecutivos al mejor cebiche peruano. Recomendamos el cebiche de mariscos a los tres ajíes.

José Antonio
Comida criolla
Bernardo Monteagudo 200, Orantia del Mar
Tel. 2640188
San Isidro
Para probar la comida peruana el “piqueo José Antonio” incluye platos característicos de la comida criolla. Y para regarlos, chicha morada en un ambiente de tipo mesón vigilado por las cabezas de toro que penden de las paredes.

Avda Angamos Este 505, Chacarilla (esquina con Avda. la Floresta)
Tel. 3726868
Miraflores

La Rosa Náutica
Cocina internacional
Espigón 4 circuito de playas
Lima 18
Tel 4450149 – 4470057 – 4475450
Miraflores
Este restaurante, con un muy buen Pisco Sour, tiene la peculiaridad de estar ubicado en un muelle que entra en el mar. Las vistas al atardecer son espectaculares desde el restaurante poligonal o el bar. Cuidada comida que le ha valido sus cinco tenedores y haber sido elegido para servir a mandatarios de todo el mundo y al propio Rey de España.

Huaca pucllana (en quechua “waca” dios tutelar de la casa)
Comida internacional con su toque peruano (cocina fusión)
Cuadra nº 8
Teléfono: 445 4042
Miraflores
El restaurante está dentro del recinto con ruinas del siglo VIII y pueden visitarse antes de cenar con luz artificial durante un recorrido de unos 20 minutos. Es un nuevo concepto de turismo compartido con gastronomía y el restaurante aporta una porcentaje de la recaudación para contribuir a la restauración de las ruinas.

Brujas del cachiche
Turístico. Comida peruana. criolla
Avenida Bolognesi, 460
Miraflores
Tef:446 6536
Un bufé de platos autóctonos para la hora del almuerzo। Para empezar, cebiches, tiraditos peruanos, ají de gallina y lomo saltado. De postre, mazamorra o arroz con leche. Cuentan con vinos de Tacama.
Publicado en la revista Perfil de Costa Rica en 2006